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Cómo celebrar tus bodas de oro5o años de matrimonio es una muy buena razón para hacer una celebración por todo lo alto. Tras este período muchas parejas deciden renovar los votos que se dieron medio siglo antes y celebrarlo junto a sus seres más queridos. ¿Te gustaría hacer de este día algo inolvidable?

Las Bodas de Oro no es más que volver a casarse para confirmar que tras todos estos años se sigue creyendo en los votos que os llevaron al altar la primera vez, por tanto, estas bodas son un evento extraordinario que conviene organizar previamente.

Muchas parejas prefieren una boda íntima y reunirse con sus familiares y amigos más cercanos, otros deseas repetir la boda que tuvieron o incluso mejorarla. Existen salones de bodas y restaurantes que que disponen de servicios exclusivos para las bodas de oro, donde a parte del banquete realizan una nueva boda simbólica. Los novios, además, pueden contratar un fotógrafo, orquesta e incluso detalles de la boda para los invitados, todo igual como si fuese la primera vez. Sin olvidarse de las invitaciones, arreglos florales y la tarta, por supuesto.

Todo esto puede ser llevado por nosotros mismos, algún familiar o incluso existe la posibilidad de contratar a un organizador de eventos. Últimamente estas empresas han cogido protagonismo y son ellas las que se encargan de que todo marche perfectamente sin que los novios tengan que agobiarse con los preparativos.

¿Y los trajes de los novios? ¿Hay que volver a comprar unos nuevos?

Para nada,  para la novia lo que más se lleva es rescatar el que usó la primera vez, pero claro hace 50 años era otra moda, otro corte y tal vez no nos haga mucha ilusión volver a llevarlos, así que otra opción es arreglarlo para convertirlo en un vestido o un traje con chaqueta. De esta forma estarás llevando tu mismo vestido de novia pero con un cambio en su estilo.

El novio lo tiene más fácil, pero si quiere rescatar algún elemento podría repetir con sus gemelos o la corbata (si aún la conserva).

Por último nos queda el viaje de novios, y es que el hecho de que estas bodas sean las segundas (o terceras) que se celebran no quiere decir que haya que quedarse sin una nueva luna de miel. Porque hay que admitir que este viaje es la parte más esperada por los novios.